El cerro recibe este nombre porque a los navegantes les parecía similar a la popa de una embarcación. El cerro era una selva que servía de refugio a los negros cimarrones.
Desde la cima de la histórica colina se domina toda la ciudad. A principios del siglo XVII en la cúspide, dos padres Agustinos construyeron un claustro que recibió el nombre de "Convento de Nuestra Señora de la Candelaria".
Posteriormente, fue escenario de luchas y sirvió de cuartel y fortín.
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