Santa Catalina por el borde del mar y San Lucas por el caño Juan Angola, flanquean la cortina que cierra el recinto por el noroeste de la ciudad. Debían proteger la plaza de un ataque, desde la Avenida de la Cruz Grande. Es uno de los tramos de muralla mas imponentes de la ciudad, por su gran presencia.
Cada uno de ellos tiene rampa de ascenso, tendales, amplios adarves, troneras para artillería, aljibes y cordón magistral en la escarpa y garitas.
Fueron reparados por Juan de Herrera y Sotomayor hacia 1718 quien, entre otras obras, cambió de lugar la puerta de Santa Catalina. |